Pero hay una parte de ti que nunca conocí, nunca conocí, todas las cosas que dijiste nunca fueron ciertas, nunca fueron ciertas, y los juegos que jugabas, siempre los ganaste, siempre los ganaste.
A veces me despiertan golpes en la puerta, y te oigo llamandome, debo ser yo que sigo esperandote, incluso cuando todo ya ha acabado, no puedo evitar seguir buscándote.
Prendí fuego a la lluvia, y la vi caer, mientras acariciaba tu rostro, ardió mientras yo lloraba,
porque la escuché gritando tu nombre, gritando tu nombre.
Prendí fuego a la lluvia, y nos lancé a las llamas, entonces sentí algo morir, porque sabía que sería la última vez. la última vez.
Oh, no, déjala arder, oh, déjala arder, déjala arder...
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